martes, 28 de marzo de 2023

March of the Machine, parte 1


Diez planeswalkers se adentraron en New Phyrexia para tratar de detener el plan de invasión multiversal de Elesh Norn. Cinco de ellos cayeron en la misión y fueron convertidos en pirexianos: Nissa, Nahiri, Lukka, Vraska y Jace. La Errante desapareció en el éter en un momento crítico. Elspeth Tirel se teletransportó con el sylex para evitar una catástrofe multiversal. Kaya, Kaito y Tyvar quedaron como únicos testigos de cómo ROMPERREINOS iniciaba la invasión de la realidad y comenzaba a vomitar phyrexianos en cientos de mundos.

La historia continua justo ahí. En el corazón de New Phyrexia, Elesh Norn se encuentra con los planeswalkers que sobrevivieron.


March of the Machines

Episodio 1 - El triunfo de los descarnados

¡Este episodio está presentado en ELESHVISIÓN INMERSIVA! ¡Sientan en carne propia la gloria de Phyrexia! (₱₳Ɽ₳ ₥ɆJØⱤɆ₴ Ɇ₣Ɇ₵₮Ø₴ ₳ⱤⱤá₦QɄɆ₦₴Ɇ Ⱡ₳ ₱łɆⱠ.)


¡Ahh, hoy más que nunca, qué bueno es ser Elesh Norn!

Ante mí hay tres insectos pidiendo clemencia. No lo dicen, pero Norn lo sabe. Si se sometieran, yo los haría perfectos. Los invito a quedarse, a contemplar la gloria de Nueva Phyrexia.

"Vete al diablo", me respondió la más pequeña de los insectos.

Típico. No comprenden la belleza de la unidad. Miles de bocas hablando con una voz, miles de mentes con un pensamiento único. Miles de bots twitteando #allwillbeone. Eso es belleza.

Ahora llegan mis nuevos apóstoles: Nahiri, Lukka y Jace. Con ellos, Ajani y Atraxa. Cargan un bulto patético: lo que queda de la "poderosa" Sheoldred, una larva que soñó con ser reina. 

Los tres pequeños insectos tienen tanto miedo. "Phyrexia les permitirá irse, con una condición. Serán los profetas de nuestra llegada, los profetas de un futuro unido." 

"Bullshit", susurra Sheoldred. "Nunca te ha importado Phyrexia. No te interesa la unidad, sólo te importan tus delirios dementes de grandeza."

"¡No recuerdo haberte preguntado ninguna maldita cosa! ¡Ajani, haz que se calle alv de una vez!" ordené.

Ajani le cortó la cabeza alv. Después la reciclaremos, no hay que desperdiciar partes perfectamente útiles.

Les doy otro discurso acerca de la gloria de Nueva Phyrexia y los beneficios de arrancarle la piel a las personas. Mis tenientes partirán a sus misiones. Nissa abre un portal con ROMPERREINOS para mostrar los mundos antes de que se vayan. ¡Qué útil es!

"Por su servicio y devoción tendrán el honor de unir a sus mundos." Nahiri desapareció de la existencia, hacia Zendikar y los tres planeswalkers insectos aprovecharon el momento para huir hacia las Eternidades Invisibles.

"Dime, Lukka, cómo llevarás la gloria de Phyrexia a tu mundo?", pregunté.

"¡Haré que se arrodillen!" respondió Lukka.

"Sí, eso es un hecho, pero... ¿cómo específicamente?"

"Mmm, nos tendrán miedo como a los monstruos."

Ahh, para qué recluté a este bruto. "Ahh, anda y ve, pues," ordené y Lukka partió.

Nissa abrió un portal más, esta vez para mostrar Kamigawa. Los símbolos de Phyrexia se muestran en el cielo. Abajo, los ciudadanos viviendo sus vidas patéticas. Tamiyo también observa.

"¿Amabas Kamigawa?"

"Sí," respondió Tamiyo. "Era un lugar de héroes y sabandijas, traidores y campeones. Lleno de posibilidades. Esperaba descubrir el futuro con mi familia. Ahora amo en lo que me he convertido."

"Phyrexia es más grande que lo que antes conocías", dije. "Ahora ve a darles la bienvenida a nuestra familia", ordenó.

Pero Tamiyo se quedó ahí quieta observando, contemplando a las personas a través del portal. Viendo a otras familias.

"¿Ehem, Tamiyo? ¿Tamiyo?"

"Ay, perdón, ya me voy." Y finalmente se fue.

Todavía tiene sentimientos. Tengo que arreglar a esa coneja.


"¿Sabes que te pediré?" le pregunté a Ajani.

"Que te muestre el lugar donde nací," respondió.

"No. Tengo una misión más importante para ti: Theros. Mata a los débiles y captura a los útiles," dije.

"Parece una razón algo trivial. Nuestras fuerzas parecen estar bien sin mi," respondió Ajani.

"Theros es importante para la guerra. Ve y tráeme a los dioses."

Ajani obedeció la orden finalmente y partió hacia Theros.

Hrmm, es más listo de lo que parece. Ser listo es ser un individuo y en Phyrexia todos somos uno. Tengo que arreglar a este infeliz antes que descubra para qué lo mandé realmente.


"Atraxa, tengo una misión exaltada para ti. En el mundo de Capenna han blasfemado sobre los restos de nuestros predecesores."

"¿Y yo por qué?"

¿Qué le pasa a los subordinados el día de hoy?

"Porque antes fuiste un ángel. Hay un peligro para Phyrexia y debes destruirlo," dijo Norn.

"¿Es el mismo peligro por el que mandaste a Ajani a Theros?"

Carajo. Clever girl.

"Todo es por la gloria de Phyrexia."

Atraxa partió. Nissa estaba ocupada controlando a ROMPERREINOS. 

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Elesh se quedó sola en silencio con sus pensamientos. Ordenó que vinieran sus acólitos para recitar sus himnos. En sus voces Elesh olvidaría sus pesadillas - y a la mujer de blanco que la acecha en ellas.


March of the Machine

Episodio 2: Aguanta la respiración


Mientas toda la aventura acontecía, Chandra y Liliana esperaban noticias de los demás en Dominaria. El plan era esperar dos semanas. Si regresaban antes, el plan quizá habría salido bien. Si no, debían suponer que todos habían muerto y prepararse para la guerra.

Chandra odiaba esperar. Especialmente esperar así.

Vivien y Wrenn no lo tomaban tan mal, y Liliana se distraía viendo los planes de la reconstrucción de su mansión. ¿Cómo puede hacer como si todo fuera normal en un momento así? Al menos Chandra podía pasar el tiempo con Wrenn. Enseñarle, como Jaya le enseñóa ella, a controlar su respiración y controlar el fuego.

"Esto de compararlo con la respiración es complicado", dijo la driada, que no tenía pulmones.

Hrmm, Nissa sabría qué decir, estoy segura que ella habla árbol.

De pronto sonó un ruido, como el de un cuerno de guerra, el sonido de Tyvar planeswalkeando. Chandra sintió una puñalada en el corazón cuando vio que solo habían vuelto tres de ellos. Tal vez solo son los primeros tres y los demás vendrán después.

Teníamos razón sobre el árbol. Nos sorprendieron. Estaban preparados para todo. Pueden moldear la realidad. Todos hablaron al mismo tiempo y dijeron quién sabe qué más. Chandra sintió otra puñalada cuando no escuchó la voz de Nissa en el tumulto.

"Hicieron una monstruosidad con el árbol de reinos," dijo Kaya. "La están usando para invadir otros planos." 

Kaya, Kaito y Tyvar les contaron sobre su aventura y cómo todo salió mal. Cómo los phyrexianos transformaron a sus compañeros y el sacrificio de Elspeth. Cómo ahora había que alertar a los mundos para luchar y cómo...

"Bien, es suficiente," interrumpió Liliana. "Debo alertar a Strixhaven."

"Escucha esta historia," dijo Tyvar.

"No," respondió Liliana. "Ya sé qué clase de historias cuentas. Ya estoy harta de sacrificios nobles."

"Todavía podemos pelear," dijo Chandra, también harta de tanto blablabla.

"No. Si te dejamos ir a Phyrexia vas a morir," dijo Kaya. "Es mejor ir a defender nuestros hogares.

"No les estoy pidiendo permiso. Iré a detener a Nueva Phyrexia mientras siguen hablando y se quedan aquí plantados."

"¡Hey!" dijo Wrenn.

"Ay, perdón" 


Wrenn decidió acompañar a Chandra. Con sus poderes quizá podría unirse al Árbol de Mundos y detener a ROMPERREINOS. Se prepararon para planeswalkear. Nadie vino a despedirse de ellas. Ninguno de sus compañeros vino a verlas partir.

Pero alguien las observaba. 

Unos vigilantes invisibles y ocultos, que vieron al grupo en el refugio, que los vieron tratando de decidir, que las vieron partir. Uno de los vigilantes preguntó a otro: "¿Qué hacemos aquí?"

Estamos aquí para ver el inicio del final.


March of the Machine

Episodio 3: Madre, hijo e historia


Existe una historia sobre un gran mago llamado Urza. Tamiyo leyó mtgwiki mil veces hasta memorizar cada palabra. En sus pergaminos escribió cómo Urza creó a Karn, cómo Karn creo a Memnarch, Memnarch quiso reformar un mundo y cómo el mundo de Memnarch se ahogó en aceite. En aquel entonces Tamiyo escribió con terror cómo ese mundo fue conquistado y sus habitantes convertidos en monstruos.

Pero ahora Tamiyo no tiene miedo. Entiende la paz y unidad que trae Phyrexia, una vida sin guerra ni conflicto. Así es como la historia siempre ha terminado: con la victoria total de Phyrexia.

Tamiyo tomó el pergamino de esa historia, rompió los sellos y Boseiju, el árbol que mantenía unido al plano, estalló, derramando aceite de su tronco hueco. 

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Para Kaya, conocer Nueva Phyrexia fue una pesadilla. Ser testigo de cómo Phyrexia devora las entrañas de un plano es aún peor. Kaito pidió su ayuda para tratar de salvar su mundo, para tratar de salvar vidas. Kaito y Kaya vieron de lejos a Tamiyo, flotando sobre los restos de Boseiju.

"Debemos detenerla," dijo Kaito. "Todo empeorará si sigue leyendo ese pergamino." 

Al comenzar a escalar el árbol, escuchó la voz de un niño.

"¿Vas... vas a subir a pelear con ella?"

"Sí. Deberías huir," le dijo Kaito. 

"No puedo. Ella es mi mamá."

Kaito volteó y vio a un joven nezumi. Era Nashi, el hijo de Tamiyo.

"Quizá si hablo con ella me recuerde," dijo.

Tal vez funcione, pensó Kaito. ¡Cómo olvidarse del niño rata!

Escalaron a Boseiju con dificultades. Valía la pena intentar cualquier cosa en estos momentos. Kaito preparó su espada en caso de que ver a Nashi no funcionara.

"¿Mamá, me recuerdas?" dijo el niño nezumi cuando finalmente llegaron a la cima.

"Nashi. Ven conmigo. Solo tienes miedo porque no has entendido. En la luz de Phyrexia todos seremos uno," respondió la voz metálica de Tamiyo.

"No, Nashi. ¡Huye! ¡Ella ya no es tu madre!" gritó Kaito, preparándose para atacar. Tamiyo fue más veloz y atacó primero.

En eso, apareció La Errante montando a Kyodai para hacerle esquina a Kaito. Con su espada esquivó los ataques de Tamiyo. Za, za, za. A cada paso que retrocedía de La Errante, Tamiyo se acercaba más a Nashi, hasta que estuvo junto a él. 

Posó una mano sobre su cabeza.

Después tomó el pergamino de su cintura, aquél que estaba sellado con bandas de acero y lo liberó.

Comenzó a decir una oración. La Errante concentró todo su poder en su espada y como una centella rebanó a Tamiyo por la mitad con un sablazo del Hiten Mitsurugi.

Y Tamiyo cayó.

Kaito y La Errante abrazaron a Nashi, todos con un nudo en la garganta. Kaya y Kyodai los abrazaron fuertemente, durante lo que pareció una eternidad. La paz duró hasta que escucharon de nuevo la voz de Tamiyo.

Pero no venía de los restos biomecánicos que yacían en el suelo. 

Frente a ellos flotaba un montón de kanjis voladores que formaban la silueta de una mujer.

"No tengan miedo, no les haré daño," dijeron los kanjis. "Soy la historia inconclusa de Tamiyo, sus recuerdos."

"¡¿Cómo sabemos que no eres un truco phyrexiano!?" exclamó Kaito.

"Realmente no intentó herirme con ninguno de sus ataques. Y dijo algo al final. Creo que me estaba pidiendo ayuda de la única forma que pudo," dijo finalmente La Errante.

La Tamiyo caligráfica abrazó a Nashi. Una pequeña victoria entre todo lo que aún restaba por hacer.

- - - - - -

Hay una historia. 

Hubo una vez un gran mal que amenazaba con devorar mundos. Un mal despiadado que infectaba corazones. Pero hubo quién luchó contra el mal.

Una protectora vestida de blanco.


March of the Machine

Episodio 4: Bajo el ojo que no parpadea


Tyvar Kell, como buen elfo vikingo metalero, nació para los madrazos. 

Volvió a Skemfar y supo que era demasiado tarde. Su bienvenida fue el ruido de espadazos, flechas aullando en el aire, gritos de heridos. Un ofidio gigantesco a lo lejos estrangulando al Árbol de Mundos. Vio a su hermano y a una docena de guerreros luchando y corrió hacia ellos.

"He estado en su mundo. No se detendrán hasta que todo sea como ellos: mecánico, desalmado, sin canciones," dijo Tyvar, tirando puñetazos. "Los elfos no podrán vencerlos solos."

"No estaremos solos mucho tiempo, mira allá," dijo Haldar. Se abría un Doomskar, una colisión entre los mundos de Kaldheim. De los agujeros en la realidad brotaron los barcos dragón, más llenos de tribus urbanas que el tianguis del Chopo. Enanos y humanos, fantasmas y no muertos, gigantes y troles. ¡Todo Kaldheim venía a luchar contra el fin del mundo!

"¡Si Kaldheim vive, que sea porque luchamos! ¡Si muere, que tenga la muerte de un guerrero! ¡Hacha en mano! ¡Alarde en los labios! ¡Alcohol en la barriga!" Tyvar dio un grito de guerra y saltó a luchar contra los phyrexianos.

Viva o muera, en las sagas jamás cantarán que fue un cobarde.

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Pia Nalaar luchó por diez años por un mejor Kaladesh. Su trabajo se desmoronó en un día.

Saheeli les advirtió que algo así pasaría. Trataron de advertir al consulado de Ghirapur. Aunque sabían que no eran mujeres dementes, era difícil creer que estaban en la mira de un invasor mutante de otro mundo.

Consiguieron recursos para montar una defensa del Depósito de Flujo Etéreo. Saheeli construyó los robots de su "Proyecto: Escamas Doradas", mechas inspirados en lagartos gigantes que dijo haber visto en otro mundo.

Y el día que temían llegó. Los cielos se tornaron rojo óxido y de ellos se derramaron las legiones homicidas de Phyrexia. Los defensores predijeron correctamente sus movimientos, había algo del Depósito de Flujo Etéreo que atraía a los phyrexianos. 

La batalla fue atroz, el enemigo era despiadado. A pesar de las maravillas tecnológicas de Kaladesh, las hordas de Phyrexia parecían interminables. Pero Pia Nalaar no se rendiría tan fácilmente. Faltaban unos días para su reunión mensual con Chandra. 

Pia estaba decidida a no perderse la hora del té con su hija.

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En cuanto Atraxa llegó, le pareció que Nueva Capenna era un lugar decadente, con una energía repulsiva. Una luz y un aura hostil permeaban toda la ciudad. Todo en ese lugar era un pecado contra Phyrexia. Sus órdenes eran reciclar a cada ser, no merecían la gloria de ser completados. Sus hordas homicidas eran eficientes en la cacería, perro Atraxa decidió aprovechar a las criaturas orgánicas antes de cosechar sus partes.

Había algo inusual cuando leía la mente de esos que se hacían llamar Los Maestros. Un concepto raro por el que eran capaces de dar la vida. Belleza.

Guácala.

Una y otra vez, en cada mente de la que se apropiaba, estaba de nuevo esa idea. Pintura en un lienzo, piedra labrada, el ruido de un instrumento de madera. Esas cosas eran bellas y lo bello parecía importante. Y esta belleza despertaba en Atraxa un recuerdo de su vida anterior. Un recuerdo amargo de otra existencia. Elesh le previno que en este mundo había algo que trataría de infectar su mente.

La belleza debía ser destruida, borrada de la faz del universo por la gloria de Phyrexia.

Atraxa y sus hordas capturaron un edificio. Museo era la palabra en la mente de Los Maestros. Todo ahí era un monumento a la individualidad y a la vanidad. Era una blasfemia contra Phyrexia que este mundo los hubiera repelido una vez. Avanzó más y ahí, en un patio, Atraxa contempló algo que la llenó de una ira salvaje: ángeles. Ángeles hechos de piedra.

Atraxa supo que esos ángeles eran la belleza encarnada y los odio como jamás había odiado nada. Con una furia demente Atraxa destruyó las estatuas. Las despedazó y pulverizó una por una ignorando el dolor del vapor de Halo que le carcomía el caparazón y le quemaba los tendones.

Una vez destruída la belleza Atraxa volvió al campo de batalla. Tenía una misión que cumplir y un mundo que someter.

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Los restos de las estatuas la vieron partir. También la vieron partir aquellos viajeros invisibles.

"¿Por qué no la detenemos?"

"Porque aún no es hora. Ten fe, ya casi es el final. Sabrás que hacer cuando lleguemos."


March of the Machine

Episodio 5: Reencuentro catártico

Como coste adicional para leer esta historia descarta dos cartas.


Kaya y los demás le advirtieron a Chandra de los horrores interminables de Phyrexia, era como estar perdido en los intestinos de un gigantesco monstruo. Pero al llegar percibió algo distinto, mucha luz, demasiada luz en todos lados, que se reflejaba en las estructuras óseas a su alrededor. Por todos lados vio phyrexianos marchando como en un hormiguero. ROMPERREINOS se veía al fondo. Era enorme, más de lo que imaginaba.

"Sigamos, este no es lugar para echar raíces," le dijo Wrenn. "Vayamos hacia ese lugar." Wrenn señaló la base de una de las torres de hueso. Ahí había... ¿humanos?

Chandra y Wrenn se encontraron con Koth, Melira y un puñado de rebeldes. Su misión era encontrarse con un aliado para luchar contra Elesh y rescatar a Karn. Descendieron por los túneles hasta llegar a ese lugar.

"Ehh... cuando dijiste que era un aliado..." dijo Chandra.

"Me refería a que no está tratando de matarnos por ahora," respondió Koth.

Aún así, Chandra dudó cuando se encontró cara a cara con un phyrexiano enorme, con fuego en las entrañas: el pretor Urabrask.

"¿Por qué nos estás ayudando?," le preguntó Chandra.

"Porque Norn sofoca el fuego de la creación con sus sermones y sus fanáticos," respondió Urabrask, echando fuego por las fauces. "Me tiene harto con sus reglas. Urabrask no es el siervo de nadie."

Magos rojos. Poniendo el desorden desde 1994.

"La arrogancia de Norn los hará invisibles hasta estar cerca. Aún así, es probable que mueran en el intento," dijo finalmente Urabrask.

"Bien. Prepárense para tomar un último atajo," dijo Koth mientras Urabrask trazaba unas runas en las láminas metálicas del suelo. "Traten de mantenerse en el aire."

"¿Qué?" preguntó Chandra al tiempo que Koth golpeó el suelo y se encendieron las runas. Todos salieron volando por los aires, sobre el precipicio que los separaba de ROMPERREINOS. Mientras iban volando, tuvieron que pelear con criaturas que eran mitad pájaro, mitad murciélago y mitad cuchillo. 

Aterrizaron sobre una rama de ROMPERREINOS, que materializó un puñado de centuriones phyrexianos de sus portales para defenderse. Entre ellos Chandra escuchó una voz que le heló el corazón.

"No te haré daño. Solo quiero que vengas a casa."

Volteó y vio una figura enfrentando a Wrenn. Sin esfuerzo la sometió y le cortó las ramas más gruesas de Siete de un sablazo de uno de sus cuatro brazos.

"Toda tu debilidad, todas tus imperfecciones se iran. Encontrarás tu propósito."

No. No, no, no. Chandra dejó de escuchar. Era Nissa.

Pelona, con cuatro brazos y llorando aceite por los ojos, pero era Nissa. Chandra trató de gritar, de preguntar, de pedir disculpas. Solo pudo decir "Nissa."

"Tu plan ya fracasó. Tus amigos van a morir. Yo le pedí a la Madre de las Máquinas permiso para venir a salvarte. Ven conmigo y nunca estarás sola," dijo la cosa Nissa, casi suplicando. "Te extraño."

"Yo también te extraño," respondió Chandra, conteniendo sus lágrimas. "Pero no puedo. Lo siento."

Chandra se encendió como un sol y todo alrededor explotó. Chandra, Nissa y los centuriones salieron volando. Wrenn logró sujetarse del árbol.

Va a tener que arreglárselas sola.



viernes, 24 de marzo de 2023

ÍNDICE

Resúmenes ejecutivos:



Otros:
Daño Colateral - Mi adaptación de una aventura de D&D que estoy narrando.

Phyrexia: All Will Be One

Asalto a Nueva Phyrexia

Episodio 1: Descenso descontrolado


"Everybody has a plan until they get punched in the face." - Mike Tyson


Los planeswalkers con la misión de detonar el sylex para destruir Nueva Phyrexia se reunieron en la torre de Urza, algunos viejos amigos y aliados reticentes: Kaito y La Errante, Nissa y Nahiri, Jace y Vraska, Tyvar, Lukka, Kaya. Elspeth Tirel sería su guía hacia los nueve infiernos. Planeswalkearon hacia su misión...

Kaito no esperaba encontrar en Nueva Phyrexia una playita tan alegre y a gusto, gaviotas y un mar apacible, como para relajarse un rato y... ¡Hey, despierta! 

¿Huh?

De una cachetada La Errante despertó a Kaito de la ilusión. Las gaviotas eran gritos, el sonido del mar era el choque de espadas y monstruos y la arena, bueno, esa sí era arena, pero la clase de arena que trata de matarte. Al menos Nahiri podía controlar esa arena y la usaba para terminar de matar a un monstruo del comité de bienvenida.

"Estaban preparados. Había una firewall contra planeswalkers. No sé dónde están los demás" dijo Nahiri. "Desestabilizó a La Errante" dijo, mientras ella parpadeaba dentro y fuera de la existencia como si necesitara resetear el módem. "Siganme y busquemos a los demás."

"¿Nahiri, estás herida?"

Ahh, es sólo un pequeño corte, no es nada grave.  (Riiiiiiight...)


Al primero que hallaron fue a Tyvar, en su forma de estatua. Para sorpresa de Nahiri, estaba atado a una roca que con toda certeza era un hedrón de Zendikar.

Caminaron aún más hacia el horizonte, entre la desolación de Nueva Phyrexia, hasta dar con un pequeño campamento de sobrevivientes mirrodianos.

"Ustedes deben ser quienes Koth dijo que vendrían. Yo soy Melira, una aliada y una sanadora. ¿Alguno está herido?" Kaito volteó a ver a Nahiri, quien no dijo una palabra.

"Esta es la Fachada Monumental. Los phyrexianos construyeron un domo sobre el plano para que no pudieramos ver los soles. Lo que antes era la superficie le llaman Mirrex..."

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"Muy bien, vámonos de aquí. Es un camino largo y horrendo descender hasta la capa del Horno, donde están los otros sobrevivientes."

Mientras bajaban, Nahiri se separó del grupo y a solas descubrió la venda de su cuello. No sintió ninguna herida, sólo algo raro, como si sus huesos se hubieran reacomodando. En vez de sangre, sus dedos estaban mojados de aceite brillante.

"Carajo" pensó. "Estoy mamadísima como para dejar que me maten antes de convertirme en monstruo y no creo que esa tal Melira me pueda curar. Debo apresurarme a tener un sacrificio heroico."


Nahiri, maga de piedra, cabeza de piedra.

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Episodio 2: Cimientos inestables.

Estática, gritos y la sensación de caer eternamente. Elspeth despertó sola en Nueva Phyrexia. Por supuesto que habían caído en una trampa. ¿Era ella la única sobreviviente? Pronto se vió rodeada por seis phyrexianos entusiasmados por separarla de su cabeza. Logró vencer a tres antes de que Kaya apareciera para ayudarla. La acompañaba el robot tanuki de Kaito.

"Sigamos, con algo de suerte hallaremos a los demás en la capa del horno."

La capa del horno estaba formada por ríos de lava y grandes islotes de roca piroclástica. Era un sitio caliente y hostil a la vida, similar al metro Hidalgo a las 3. Y como en el metro Hidalgo, la vida halla la forma de sobrevivir. Elspeth y Kaya encontraron el campamento de los Mirrodianos. Al acercarse escucharon un grito

"¡Elspeth!"

"¿Koth? ¡Koth, pensé que estabas muerto!"

Los dos planeswalkers se abrazaron y sonrieron, felices por el primero de varios reencuentros. Kaya, Kaito, Tyvar y Nahiri ya estaban ahí. Jace también había logrado encontrar el campamento de la resistencia.

"No sé dónde están los demás. Estaban preparados para nuestro asalto. Pero aún podemos ganar, tenemos el sylex. Tenemos que llegar hasta el Árbol de los Mundos..."

"Querrás decir su parodia corrupta del Árbol de los Mundos", interrumpió Tyvar.

"¿Qué?" preguntó Jace.

"No le digas así a esa burla."

"Elesh lo llama su Romperreinos", agregó Melira.

"Bueno, Romperreinos. Tenemos que detonar el sylex en sus raíces antes de que lo echen a andar. Si el Árbol de Mundos se conecta con..."

"El mal llamado Árbol de Mundos" volvió a interrumpir Tyvar.

"¿Me pueden dejar hablar un momento, nerds?"


"Gracias."


"Debemos destruir el... árbol... antes de que se conecte a las Eternidades Ciegas o el daño al multiverso podría ser catastrófico."

"Un momento, cerebrito. ¿Entonces qué va a pasar con mi plano?" preguntó Melira.

"Pues vamos a poner una bomba gigante en el centro del planeta. Tal vez necesites un nuevo hogar."

...

Los planeswalkers se separaron para armarse y prepararse para la siguiente etapa del plan: el descenso hasta el Núcleo de Semilla, la capa central de Nueva Phyrexia.

A solas, Melira se encontró con Nahiri.

"Luces como la gente que se aferra a la esperanza de estar equivocada."

"¿Tú puedes curarme?" preguntó la maga kor.

"Sí, pero estarías fuera de combate varios días."

No, pensó Nahiri. No tenemos tanto tiempo. Soy la maga más poderosa que tenemos. Después de todo lo que he hecho por el multiverso, no debería terminar así.

"No. Pero voy a enseñarle a estos cretinos lo que puede hacer una hija de Zendikar."


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Episodio 3: Pérdidas inconcebibles


Los mirrodianos guiaron a los planeswalkers por una serie de túneles hasta el Dross. Así evitaron atravesar el Laberinto del Cazador y la Bahía Quirúrgica.

"Los dos son lugares horribles" dijo un mirrodiano "pero aquí las nieblas necrógenas al menos te matan antes de convertirte en phyrexiano. Nosotros los dejamos aquí y nos vamos antes de que la niebla nos mate."

Elspeth le repartió a los planeswalkers unos frascos de Halo, para protegerlos de los efectos de la niebla. Al terminar de beber el suyo, Jace comenzó a convulsionarse.


Lulu, esa madre no era velocito.


"¿Qué te ocurre Jace?" dijo Tyvar mientras levantaba a Jace.

"¡Puedo escucharla, ella está aquí y está sufriendo!"

"¿Quién?"

"¡Mi waifu! ¡Tengo que salvarla!" exclamó Jace y salió corriendo.

"Todo será inútil si este nerd pierde el sylex" dijo Nahiri, exhausta de lidiar con gente.


Los planeswalkers siguieron a Jace hasta el coliseo de Sheoldred, donde obligaba a sus súbditos a pagar una vida y robar una carta. Ahí en la arena, luchando y rodeada de enemigos, estaba Vraska. Con la mano derecha mantenía monstruos a raya y con la izquierda sostenía una gran herida en su abdomen.

"Déjame, ya es muy tarde para mí" exclamó la gorgona al ver a Jace.

"No", dijo el otro maldito necio "puedo salvarte."

"Déjame matarla antes de que se convierta" dijo Nahiri preparando su espada.


Wey... bájale dos rayitas.


Al ver que la infección era muy avanzada, Jace solo pudo tener una pequeña misericordia. Con su telepatía, puso en la mente de Vraska una imagen de una cita en Ravnica, en un futuro en que estuvieran juntos y felices.

"Eso fue hermoso Jace, pero olvidaste la rosquilla."

"¿Cuál rosquilla?"

"¡La que te pica la costilla! ¡Por la gloria de Phyrexia!" exclamó Vraska al inyectar la infección phyrexiana a Jace.


"Sabía que era una idea estúpida", dijo Kaito.


El equipo de asalto estaba atrapado en el coliseo, rodeados de monstruos phyrexianos por todos lados.

"No podemos ganar así. Pero ganaremos si terminan la misión" gritó Nahiri y llenó su barra de Limit Break. Dejó de contener la infección y concentró todo su temible poder. 

"¡¡Verán cómo se sacrifica un planeswalker blanco!!" Cortó el coliseo por la mitad y perforó el suelo del Dross.


Cuando los planeswalkers salieron de entre los escombros, ni Vraska ni Nahiri estaban con ellos. Descubrieron que los había hecho caer hasta la capa de la Basílica Pálida, la guarida de Elesh Norn.

En el horizonte se veía la forma pálida de Atraxa comandando a sus ejercitos contra otros enemigos.

¡Demos gracias por los plot devices!

¡Sheoldred había reinciado su guerra contra Elesh Norn!


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Episodio 4: Contra lo imposible


Elspeth y los demás se apresuraron para correr a través del dominio de Elesh Norn, aprovechando el sacrificio de Nahiri y la batalla entre phyrexianos a lo lejos.

"Ojalá Nahiri halla muerto," dijo Kaito.

"¿Qué dices? Deberíamos honrar su sacrificio", contestó Elspeth.

"No, digo que si fuera nuestra enemiga no podríamos vencerla. Estaba mamadísima HDSPM." 

Siguieron corriendo a través de los grandes puentes del dominio de Elesh Norn, a la sombra de enormes restos de criaturas osificadas. Entraron a la Basílica Pálida sin encontrar resistencia y llegaron al trono. ¿Acaso era una trampa? Seguramente las fuerzas de Sheoldred no eran suficientes para requerir la atención completa de Elesh Norn.

Detrás del trono estaba la entrada al Jardín de Micosintético y, finalmente, el Núcleo de Semilla.

"Démonos prisa," suspiró Jace. "Ya me están saliendo cables."

Descendieron y por fin estaban ante la mayor blasfemia de Nueva Phyrexia: Rompemundos. La corteza del árbol era del mismo material que parecía porcelana y en sus fisuras se veía el tejido rojo sangre. Le escurría aceite en lugar de savia y de sus ramas colgaban unas membranas blancas gigantescas, que se fundían y desaparecían en la nada. El Árbol se extendía fuera de la realidad y hacia las Eternidades Ciegas.

Mientras corrían hacia la base del árbol vieron explosiones en las ramas, distorsiones arcoíris en la realidad.

"¡Es demasiado tarde!" exclamó Kaya. "¡Phyrexia tiene acceso al Multiverso!"

Al descender al Núcleo de Nueva Phyrexia encontraron el camino al corazón del árbol. Entraron al túnel y en una galería, encontraron los restos de Karn, desmembrado diseccionado y empotrado en un altar.

"Todo está perdido", crujió la voz del gólem. "Destruyeron el sylex. Quizá si se dan prisa puedan salvar algunos mundos de la invasión."

Koth se quedó a tratar de ayudar a Karn, mientras los demás siguieron su camino. 

Frente a ellos estaba el altar de Elesh Norn, en el centro de Romperreinos. Podían percibir la distorsión de la realidad y vislumbrar otros planos. "Deben ser millones," dijo Kaito, horrorizado. 

Escucharon pasos detrás de ellos. Tibalt y Ajani estaban ahí, convertidos en monstruosidades phyrexianas.

"QɄɆⱤłĐ₳ ɆⱠ₴₱Ɇ₮Ⱨ, QɄé ฿ɄɆ₦Ø VɆⱤ₮Ɇ."

"Ajani," respondió Elspeth. Por poco vomitaba de la ira. "Vine a detenerte."

"₱ØⱤ ₣ł₦ ₱ØĐɆ₥Ø₴ Ɇ₴₮₳Ɽ JɄ₦₮Ø₴. ₮ØĐØ₴ ₮Ɇ₦ĐⱤá₦ Ʉ₦ ⱧØ₲₳Ɽ. ⱠɆ₴ ₮Ɽ₳ł₲Ø ₱₳Ⱬ."

"Nos trae paz. ¡A darle!"

Como caballeros del zodiaco, Tyvar y Elspeth se quedaron para luchar contra los planeswalkers phyrexianos, mientras que Jace y los demás corrieron para terminar la misión.

つづく...


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Episodio 5: Desenlaces inevitables


Kaya, Kaito y Jace se alejaron de la batalla. Solo ellos quedaban. Kaya se hubiera burlado de cómo Kaito abrazaba su dron tanuki, pero en realidad ella también deseaba haber traído un osito de peluche.

El Núcleo era un lugar horrendo y extraño. Kaya pensó que no era posible que existiera un creador, un arquitecto celestial, un guionista cósmico que hubiera escrito tanto sufrimiento para los mirrodianos.

"Todo este maldito lugar está mal," dijo Kaito. "El gran árbol Boseiju está rodeado de espíritus. Aquí no percibo nada de eso." 

"No, no hay espíritus ni fantasmas ni nada. Phyrexia no suelta a sus víctimas ni en la otra vida" respondió Kaya.

Llegaron al centro del plano, dentro de una réplica de la Basílica de Norn. A su alrededor veían membranas iridiscentes fundidas con la nada. Agujeros en el espacio, todos preñados de Phyrexia.

"Pronto todo terminará," dijo Jace. Colocó el sylex en su regazo mientras luchaba con los tentáculos que ya salian de su brazo herido.

"¿Es seguro que estemos tan cerca?" preguntó Kaito. 

"Si tenemos suerte, la onda de choque solo va a destruir Mirrodin." Mirrodin, la resistencia, los valientes compañeros. Si morían aquí, no quedaría ni el fantasma de Kaya.

"¿Espera, qué pasará ahora que están conectados todos los planos? ¿La explosión los dañará?" 

"Si los alcanzó Phyrexia, de todos modos ya se los llevó su ■■■■ ■■■■■" dijo Jace. Obvio no dijo exactamente eso, pero eso quiso decir.

"No espera, yo vine a salvar Kamigawa, no a destruirla" respondió Kaito.

"Cada segundo que quieren jugar al héroe es otro plano perdido. No me culpen a mí, culpen a Phyrexia" exclamó Jace, harto de los planeswalkers blancos. "¡Voy a volar todo el multiverso por mi waifu!"

"¡No, no puedo dejar que pongas en riesgo Kamigawa!"

Kaya y Kaito sacaron sus cuchillos.


Arrásalo todo

Precipita el fin

Derriba los imperios para empezar de cero

- Inscripción en el sylex


Mientras tanto, en la casa de Leo.

Tyvar y Tibalt tradeaban terribles trancazos tratando de tronarle la testa de un tiro al otro tarado, tirarlo y torcer su temple.

"Tienes la cabeza tan hueca que mi magia es inútil," dijo Tibalt "pero mírala a ella, es el síndrome del impostor con patas. Es la presa perfecta para mis hechizos. Muajajajajaja"

Ú₦Ɇ₮Ɇ ₳ ₦Ø₴Ø₮ⱤØ₴. ₦Ø ₴Ø₥Ø₴ Ɇ₦Ɇ₥ł₲Ø₴.

"Te has vuelto el enemigo de todo el multiverso Ajani" le gritó Elspeth. Pero comenzó a dudar. Quizá si no hubieran fallado la primera vez. Si hubiera sido mejor estudiante. Si hubiera sido más atenta. Si no hubiera muerto. Hubiera podido salvar a Ajani. Si hubiera sido mejor persona hubiera salvado Mirrodin. Torturarse pensando en sus propios errores era el pan de cada día para Elspeth Tirel, pero con el hechizo de Tibalt fue demasiado. Ajani la desarmó de un zarpazo. No tenía energía ni para pedir piedad.

Ajani estaba perdido. Mirrodin estaba perdido. Ella estaba perdida. 

(Yo no puedo con tanta desgracia, necesito un break.)

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"¡Jace, no! No puedo dejar que destruyas Kamigawa. ¡Los fans esperaron quince años un retorno! ¡Volvieron loco a Maro con sus cartas!" gritó Kaito.

"No puedes destruir el multiverso, maldito loco de la lógica. ¡Ya perdiste! ¡Todos perdimos!" gritó Kaya.

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Casi por instinto Elspeth detuvo el golpe homicida de Ajani.

"Oooh, la princesita aún puede pelear" dijo Tibalt en su mejor imitación de Mark Hamill como the Joker. Tyvar lo estaba estrangulando. Al contacto con sus manos, el cuerpo de Tibalt se estaba convirtiendo en metal del Glimmervoid. "Mi magia puede suprimir todo lo que toca y acabar con tu duda."

En ese momento Elspeth sintió en su cuerpo más fe y esperanza que una princesa de Disney y recuperó todas sus fuerzas.

[Suena música épica]

"La duda no es nada. Ni yo ni nadie más se unirá a tu Unidad" exclamó. Tomo su arma y le rebanó la nuca a Ajani de un sablazo, que cayó inerte al suelo.

"Alcanza a los demás" dijo Tyvar. "Yo me encargo de este cretino." Y le sacó el corazón alv y lo aventó del puente.

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Kaya se lanzó de nuevo hacia Jace para arrebatarle el sylex. Sus manos agarraron puro aire, era otra ilusión.

"Lo lamento, en verdad."

Jace vertió todo su dolor y su furia en el sylex. Su amor por Vraska y su remordimiento por el multiverso. Cuántas pérdidas y cuánto por perder aún.

Arrasa la tierra, precipita el fin.

El sylex comenzó a encenderse y a brillar. Ni Kaito ni Kaya vieron a Elspeth caer del techo y correr hacia Jace. Ella en ese momento comprendió lo que Jace estaba por hacerle al multiverso.

En ese momento supo lo que tenía que hacer. No podía dejar que el multiverso entero hiciera un sacrificio heroico si ella podía hacerlo primero.

Apuñaló a Jace con su espada (¿y díganme quién no ha querido acuchillarlo?) y soltó el arma para tomar el sylex con ambas manos. Se desvaneció con el sylex y se fue a algún lugar más allá. Más allá de las Eternidades Invisibles.


Kaya y Kaito se quedaron solos. Ahí los encontró Tyvar. Lo que sea que quiso decirles fue callado por los estruendos de Romperreinos. El árbol finalmente estaba transmitiendo a Phyrexia al multiverso.

Escucharon pasos acercarse. Kaito tomó la espada del cadáver de Jace, que se levantó del suelo para recibir a su anfitriona.

"Bienvenidos a Phyrexia, viajeros. No teman, todos sus amigos están aquí." 

Era Elesh Norn, acompañada de las formas corruptas de sus aliados: Nahiri, Nissa y Tamiyo. Jace se unió a sus filas.

"Nissa y Nahiri nunca fueron amigas. Ahora son hermanas, unidas con un propósito Único. Ellas son Uno. Ustedes pueden ser Uno" dijo la voz sintética de Elesh Norn.

"No."

"Vete al diablo."

"Cómete mis calzones"

 Respondieron los planeswalkers.


"De acuerdo, seamos enemigos entonces." Elesh Norn levantó la mano, chasqueó sus dedos perfectos y la invasión comenzó.


[FIN.]

Lontira - El rey que sueña parte 4

Mandrake: En cuanto al mega resumen de la crónica, se quedó en un momento chingón. En el asunto de los lobos de Dirga fue que Memo le entró ...