martes, 28 de marzo de 2023

March of the Machine, parte 1


Diez planeswalkers se adentraron en New Phyrexia para tratar de detener el plan de invasión multiversal de Elesh Norn. Cinco de ellos cayeron en la misión y fueron convertidos en pirexianos: Nissa, Nahiri, Lukka, Vraska y Jace. La Errante desapareció en el éter en un momento crítico. Elspeth Tirel se teletransportó con el sylex para evitar una catástrofe multiversal. Kaya, Kaito y Tyvar quedaron como únicos testigos de cómo ROMPERREINOS iniciaba la invasión de la realidad y comenzaba a vomitar phyrexianos en cientos de mundos.

La historia continua justo ahí. En el corazón de New Phyrexia, Elesh Norn se encuentra con los planeswalkers que sobrevivieron.


March of the Machines

Episodio 1 - El triunfo de los descarnados

¡Este episodio está presentado en ELESHVISIÓN INMERSIVA! ¡Sientan en carne propia la gloria de Phyrexia! (₱₳Ɽ₳ ₥ɆJØⱤɆ₴ Ɇ₣Ɇ₵₮Ø₴ ₳ⱤⱤá₦QɄɆ₦₴Ɇ Ⱡ₳ ₱łɆⱠ.)


¡Ahh, hoy más que nunca, qué bueno es ser Elesh Norn!

Ante mí hay tres insectos pidiendo clemencia. No lo dicen, pero Norn lo sabe. Si se sometieran, yo los haría perfectos. Los invito a quedarse, a contemplar la gloria de Nueva Phyrexia.

"Vete al diablo", me respondió la más pequeña de los insectos.

Típico. No comprenden la belleza de la unidad. Miles de bocas hablando con una voz, miles de mentes con un pensamiento único. Miles de bots twitteando #allwillbeone. Eso es belleza.

Ahora llegan mis nuevos apóstoles: Nahiri, Lukka y Jace. Con ellos, Ajani y Atraxa. Cargan un bulto patético: lo que queda de la "poderosa" Sheoldred, una larva que soñó con ser reina. 

Los tres pequeños insectos tienen tanto miedo. "Phyrexia les permitirá irse, con una condición. Serán los profetas de nuestra llegada, los profetas de un futuro unido." 

"Bullshit", susurra Sheoldred. "Nunca te ha importado Phyrexia. No te interesa la unidad, sólo te importan tus delirios dementes de grandeza."

"¡No recuerdo haberte preguntado ninguna maldita cosa! ¡Ajani, haz que se calle alv de una vez!" ordené.

Ajani le cortó la cabeza alv. Después la reciclaremos, no hay que desperdiciar partes perfectamente útiles.

Les doy otro discurso acerca de la gloria de Nueva Phyrexia y los beneficios de arrancarle la piel a las personas. Mis tenientes partirán a sus misiones. Nissa abre un portal con ROMPERREINOS para mostrar los mundos antes de que se vayan. ¡Qué útil es!

"Por su servicio y devoción tendrán el honor de unir a sus mundos." Nahiri desapareció de la existencia, hacia Zendikar y los tres planeswalkers insectos aprovecharon el momento para huir hacia las Eternidades Invisibles.

"Dime, Lukka, cómo llevarás la gloria de Phyrexia a tu mundo?", pregunté.

"¡Haré que se arrodillen!" respondió Lukka.

"Sí, eso es un hecho, pero... ¿cómo específicamente?"

"Mmm, nos tendrán miedo como a los monstruos."

Ahh, para qué recluté a este bruto. "Ahh, anda y ve, pues," ordené y Lukka partió.

Nissa abrió un portal más, esta vez para mostrar Kamigawa. Los símbolos de Phyrexia se muestran en el cielo. Abajo, los ciudadanos viviendo sus vidas patéticas. Tamiyo también observa.

"¿Amabas Kamigawa?"

"Sí," respondió Tamiyo. "Era un lugar de héroes y sabandijas, traidores y campeones. Lleno de posibilidades. Esperaba descubrir el futuro con mi familia. Ahora amo en lo que me he convertido."

"Phyrexia es más grande que lo que antes conocías", dije. "Ahora ve a darles la bienvenida a nuestra familia", ordenó.

Pero Tamiyo se quedó ahí quieta observando, contemplando a las personas a través del portal. Viendo a otras familias.

"¿Ehem, Tamiyo? ¿Tamiyo?"

"Ay, perdón, ya me voy." Y finalmente se fue.

Todavía tiene sentimientos. Tengo que arreglar a esa coneja.


"¿Sabes que te pediré?" le pregunté a Ajani.

"Que te muestre el lugar donde nací," respondió.

"No. Tengo una misión más importante para ti: Theros. Mata a los débiles y captura a los útiles," dije.

"Parece una razón algo trivial. Nuestras fuerzas parecen estar bien sin mi," respondió Ajani.

"Theros es importante para la guerra. Ve y tráeme a los dioses."

Ajani obedeció la orden finalmente y partió hacia Theros.

Hrmm, es más listo de lo que parece. Ser listo es ser un individuo y en Phyrexia todos somos uno. Tengo que arreglar a este infeliz antes que descubra para qué lo mandé realmente.


"Atraxa, tengo una misión exaltada para ti. En el mundo de Capenna han blasfemado sobre los restos de nuestros predecesores."

"¿Y yo por qué?"

¿Qué le pasa a los subordinados el día de hoy?

"Porque antes fuiste un ángel. Hay un peligro para Phyrexia y debes destruirlo," dijo Norn.

"¿Es el mismo peligro por el que mandaste a Ajani a Theros?"

Carajo. Clever girl.

"Todo es por la gloria de Phyrexia."

Atraxa partió. Nissa estaba ocupada controlando a ROMPERREINOS. 

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Elesh se quedó sola en silencio con sus pensamientos. Ordenó que vinieran sus acólitos para recitar sus himnos. En sus voces Elesh olvidaría sus pesadillas - y a la mujer de blanco que la acecha en ellas.


March of the Machine

Episodio 2: Aguanta la respiración


Mientas toda la aventura acontecía, Chandra y Liliana esperaban noticias de los demás en Dominaria. El plan era esperar dos semanas. Si regresaban antes, el plan quizá habría salido bien. Si no, debían suponer que todos habían muerto y prepararse para la guerra.

Chandra odiaba esperar. Especialmente esperar así.

Vivien y Wrenn no lo tomaban tan mal, y Liliana se distraía viendo los planes de la reconstrucción de su mansión. ¿Cómo puede hacer como si todo fuera normal en un momento así? Al menos Chandra podía pasar el tiempo con Wrenn. Enseñarle, como Jaya le enseñóa ella, a controlar su respiración y controlar el fuego.

"Esto de compararlo con la respiración es complicado", dijo la driada, que no tenía pulmones.

Hrmm, Nissa sabría qué decir, estoy segura que ella habla árbol.

De pronto sonó un ruido, como el de un cuerno de guerra, el sonido de Tyvar planeswalkeando. Chandra sintió una puñalada en el corazón cuando vio que solo habían vuelto tres de ellos. Tal vez solo son los primeros tres y los demás vendrán después.

Teníamos razón sobre el árbol. Nos sorprendieron. Estaban preparados para todo. Pueden moldear la realidad. Todos hablaron al mismo tiempo y dijeron quién sabe qué más. Chandra sintió otra puñalada cuando no escuchó la voz de Nissa en el tumulto.

"Hicieron una monstruosidad con el árbol de reinos," dijo Kaya. "La están usando para invadir otros planos." 

Kaya, Kaito y Tyvar les contaron sobre su aventura y cómo todo salió mal. Cómo los phyrexianos transformaron a sus compañeros y el sacrificio de Elspeth. Cómo ahora había que alertar a los mundos para luchar y cómo...

"Bien, es suficiente," interrumpió Liliana. "Debo alertar a Strixhaven."

"Escucha esta historia," dijo Tyvar.

"No," respondió Liliana. "Ya sé qué clase de historias cuentas. Ya estoy harta de sacrificios nobles."

"Todavía podemos pelear," dijo Chandra, también harta de tanto blablabla.

"No. Si te dejamos ir a Phyrexia vas a morir," dijo Kaya. "Es mejor ir a defender nuestros hogares.

"No les estoy pidiendo permiso. Iré a detener a Nueva Phyrexia mientras siguen hablando y se quedan aquí plantados."

"¡Hey!" dijo Wrenn.

"Ay, perdón" 


Wrenn decidió acompañar a Chandra. Con sus poderes quizá podría unirse al Árbol de Mundos y detener a ROMPERREINOS. Se prepararon para planeswalkear. Nadie vino a despedirse de ellas. Ninguno de sus compañeros vino a verlas partir.

Pero alguien las observaba. 

Unos vigilantes invisibles y ocultos, que vieron al grupo en el refugio, que los vieron tratando de decidir, que las vieron partir. Uno de los vigilantes preguntó a otro: "¿Qué hacemos aquí?"

Estamos aquí para ver el inicio del final.


March of the Machine

Episodio 3: Madre, hijo e historia


Existe una historia sobre un gran mago llamado Urza. Tamiyo leyó mtgwiki mil veces hasta memorizar cada palabra. En sus pergaminos escribió cómo Urza creó a Karn, cómo Karn creo a Memnarch, Memnarch quiso reformar un mundo y cómo el mundo de Memnarch se ahogó en aceite. En aquel entonces Tamiyo escribió con terror cómo ese mundo fue conquistado y sus habitantes convertidos en monstruos.

Pero ahora Tamiyo no tiene miedo. Entiende la paz y unidad que trae Phyrexia, una vida sin guerra ni conflicto. Así es como la historia siempre ha terminado: con la victoria total de Phyrexia.

Tamiyo tomó el pergamino de esa historia, rompió los sellos y Boseiju, el árbol que mantenía unido al plano, estalló, derramando aceite de su tronco hueco. 

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Para Kaya, conocer Nueva Phyrexia fue una pesadilla. Ser testigo de cómo Phyrexia devora las entrañas de un plano es aún peor. Kaito pidió su ayuda para tratar de salvar su mundo, para tratar de salvar vidas. Kaito y Kaya vieron de lejos a Tamiyo, flotando sobre los restos de Boseiju.

"Debemos detenerla," dijo Kaito. "Todo empeorará si sigue leyendo ese pergamino." 

Al comenzar a escalar el árbol, escuchó la voz de un niño.

"¿Vas... vas a subir a pelear con ella?"

"Sí. Deberías huir," le dijo Kaito. 

"No puedo. Ella es mi mamá."

Kaito volteó y vio a un joven nezumi. Era Nashi, el hijo de Tamiyo.

"Quizá si hablo con ella me recuerde," dijo.

Tal vez funcione, pensó Kaito. ¡Cómo olvidarse del niño rata!

Escalaron a Boseiju con dificultades. Valía la pena intentar cualquier cosa en estos momentos. Kaito preparó su espada en caso de que ver a Nashi no funcionara.

"¿Mamá, me recuerdas?" dijo el niño nezumi cuando finalmente llegaron a la cima.

"Nashi. Ven conmigo. Solo tienes miedo porque no has entendido. En la luz de Phyrexia todos seremos uno," respondió la voz metálica de Tamiyo.

"No, Nashi. ¡Huye! ¡Ella ya no es tu madre!" gritó Kaito, preparándose para atacar. Tamiyo fue más veloz y atacó primero.

En eso, apareció La Errante montando a Kyodai para hacerle esquina a Kaito. Con su espada esquivó los ataques de Tamiyo. Za, za, za. A cada paso que retrocedía de La Errante, Tamiyo se acercaba más a Nashi, hasta que estuvo junto a él. 

Posó una mano sobre su cabeza.

Después tomó el pergamino de su cintura, aquél que estaba sellado con bandas de acero y lo liberó.

Comenzó a decir una oración. La Errante concentró todo su poder en su espada y como una centella rebanó a Tamiyo por la mitad con un sablazo del Hiten Mitsurugi.

Y Tamiyo cayó.

Kaito y La Errante abrazaron a Nashi, todos con un nudo en la garganta. Kaya y Kyodai los abrazaron fuertemente, durante lo que pareció una eternidad. La paz duró hasta que escucharon de nuevo la voz de Tamiyo.

Pero no venía de los restos biomecánicos que yacían en el suelo. 

Frente a ellos flotaba un montón de kanjis voladores que formaban la silueta de una mujer.

"No tengan miedo, no les haré daño," dijeron los kanjis. "Soy la historia inconclusa de Tamiyo, sus recuerdos."

"¡¿Cómo sabemos que no eres un truco phyrexiano!?" exclamó Kaito.

"Realmente no intentó herirme con ninguno de sus ataques. Y dijo algo al final. Creo que me estaba pidiendo ayuda de la única forma que pudo," dijo finalmente La Errante.

La Tamiyo caligráfica abrazó a Nashi. Una pequeña victoria entre todo lo que aún restaba por hacer.

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Hay una historia. 

Hubo una vez un gran mal que amenazaba con devorar mundos. Un mal despiadado que infectaba corazones. Pero hubo quién luchó contra el mal.

Una protectora vestida de blanco.


March of the Machine

Episodio 4: Bajo el ojo que no parpadea


Tyvar Kell, como buen elfo vikingo metalero, nació para los madrazos. 

Volvió a Skemfar y supo que era demasiado tarde. Su bienvenida fue el ruido de espadazos, flechas aullando en el aire, gritos de heridos. Un ofidio gigantesco a lo lejos estrangulando al Árbol de Mundos. Vio a su hermano y a una docena de guerreros luchando y corrió hacia ellos.

"He estado en su mundo. No se detendrán hasta que todo sea como ellos: mecánico, desalmado, sin canciones," dijo Tyvar, tirando puñetazos. "Los elfos no podrán vencerlos solos."

"No estaremos solos mucho tiempo, mira allá," dijo Haldar. Se abría un Doomskar, una colisión entre los mundos de Kaldheim. De los agujeros en la realidad brotaron los barcos dragón, más llenos de tribus urbanas que el tianguis del Chopo. Enanos y humanos, fantasmas y no muertos, gigantes y troles. ¡Todo Kaldheim venía a luchar contra el fin del mundo!

"¡Si Kaldheim vive, que sea porque luchamos! ¡Si muere, que tenga la muerte de un guerrero! ¡Hacha en mano! ¡Alarde en los labios! ¡Alcohol en la barriga!" Tyvar dio un grito de guerra y saltó a luchar contra los phyrexianos.

Viva o muera, en las sagas jamás cantarán que fue un cobarde.

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Pia Nalaar luchó por diez años por un mejor Kaladesh. Su trabajo se desmoronó en un día.

Saheeli les advirtió que algo así pasaría. Trataron de advertir al consulado de Ghirapur. Aunque sabían que no eran mujeres dementes, era difícil creer que estaban en la mira de un invasor mutante de otro mundo.

Consiguieron recursos para montar una defensa del Depósito de Flujo Etéreo. Saheeli construyó los robots de su "Proyecto: Escamas Doradas", mechas inspirados en lagartos gigantes que dijo haber visto en otro mundo.

Y el día que temían llegó. Los cielos se tornaron rojo óxido y de ellos se derramaron las legiones homicidas de Phyrexia. Los defensores predijeron correctamente sus movimientos, había algo del Depósito de Flujo Etéreo que atraía a los phyrexianos. 

La batalla fue atroz, el enemigo era despiadado. A pesar de las maravillas tecnológicas de Kaladesh, las hordas de Phyrexia parecían interminables. Pero Pia Nalaar no se rendiría tan fácilmente. Faltaban unos días para su reunión mensual con Chandra. 

Pia estaba decidida a no perderse la hora del té con su hija.

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En cuanto Atraxa llegó, le pareció que Nueva Capenna era un lugar decadente, con una energía repulsiva. Una luz y un aura hostil permeaban toda la ciudad. Todo en ese lugar era un pecado contra Phyrexia. Sus órdenes eran reciclar a cada ser, no merecían la gloria de ser completados. Sus hordas homicidas eran eficientes en la cacería, perro Atraxa decidió aprovechar a las criaturas orgánicas antes de cosechar sus partes.

Había algo inusual cuando leía la mente de esos que se hacían llamar Los Maestros. Un concepto raro por el que eran capaces de dar la vida. Belleza.

Guácala.

Una y otra vez, en cada mente de la que se apropiaba, estaba de nuevo esa idea. Pintura en un lienzo, piedra labrada, el ruido de un instrumento de madera. Esas cosas eran bellas y lo bello parecía importante. Y esta belleza despertaba en Atraxa un recuerdo de su vida anterior. Un recuerdo amargo de otra existencia. Elesh le previno que en este mundo había algo que trataría de infectar su mente.

La belleza debía ser destruida, borrada de la faz del universo por la gloria de Phyrexia.

Atraxa y sus hordas capturaron un edificio. Museo era la palabra en la mente de Los Maestros. Todo ahí era un monumento a la individualidad y a la vanidad. Era una blasfemia contra Phyrexia que este mundo los hubiera repelido una vez. Avanzó más y ahí, en un patio, Atraxa contempló algo que la llenó de una ira salvaje: ángeles. Ángeles hechos de piedra.

Atraxa supo que esos ángeles eran la belleza encarnada y los odio como jamás había odiado nada. Con una furia demente Atraxa destruyó las estatuas. Las despedazó y pulverizó una por una ignorando el dolor del vapor de Halo que le carcomía el caparazón y le quemaba los tendones.

Una vez destruída la belleza Atraxa volvió al campo de batalla. Tenía una misión que cumplir y un mundo que someter.

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Los restos de las estatuas la vieron partir. También la vieron partir aquellos viajeros invisibles.

"¿Por qué no la detenemos?"

"Porque aún no es hora. Ten fe, ya casi es el final. Sabrás que hacer cuando lleguemos."


March of the Machine

Episodio 5: Reencuentro catártico

Como coste adicional para leer esta historia descarta dos cartas.


Kaya y los demás le advirtieron a Chandra de los horrores interminables de Phyrexia, era como estar perdido en los intestinos de un gigantesco monstruo. Pero al llegar percibió algo distinto, mucha luz, demasiada luz en todos lados, que se reflejaba en las estructuras óseas a su alrededor. Por todos lados vio phyrexianos marchando como en un hormiguero. ROMPERREINOS se veía al fondo. Era enorme, más de lo que imaginaba.

"Sigamos, este no es lugar para echar raíces," le dijo Wrenn. "Vayamos hacia ese lugar." Wrenn señaló la base de una de las torres de hueso. Ahí había... ¿humanos?

Chandra y Wrenn se encontraron con Koth, Melira y un puñado de rebeldes. Su misión era encontrarse con un aliado para luchar contra Elesh y rescatar a Karn. Descendieron por los túneles hasta llegar a ese lugar.

"Ehh... cuando dijiste que era un aliado..." dijo Chandra.

"Me refería a que no está tratando de matarnos por ahora," respondió Koth.

Aún así, Chandra dudó cuando se encontró cara a cara con un phyrexiano enorme, con fuego en las entrañas: el pretor Urabrask.

"¿Por qué nos estás ayudando?," le preguntó Chandra.

"Porque Norn sofoca el fuego de la creación con sus sermones y sus fanáticos," respondió Urabrask, echando fuego por las fauces. "Me tiene harto con sus reglas. Urabrask no es el siervo de nadie."

Magos rojos. Poniendo el desorden desde 1994.

"La arrogancia de Norn los hará invisibles hasta estar cerca. Aún así, es probable que mueran en el intento," dijo finalmente Urabrask.

"Bien. Prepárense para tomar un último atajo," dijo Koth mientras Urabrask trazaba unas runas en las láminas metálicas del suelo. "Traten de mantenerse en el aire."

"¿Qué?" preguntó Chandra al tiempo que Koth golpeó el suelo y se encendieron las runas. Todos salieron volando por los aires, sobre el precipicio que los separaba de ROMPERREINOS. Mientras iban volando, tuvieron que pelear con criaturas que eran mitad pájaro, mitad murciélago y mitad cuchillo. 

Aterrizaron sobre una rama de ROMPERREINOS, que materializó un puñado de centuriones phyrexianos de sus portales para defenderse. Entre ellos Chandra escuchó una voz que le heló el corazón.

"No te haré daño. Solo quiero que vengas a casa."

Volteó y vio una figura enfrentando a Wrenn. Sin esfuerzo la sometió y le cortó las ramas más gruesas de Siete de un sablazo de uno de sus cuatro brazos.

"Toda tu debilidad, todas tus imperfecciones se iran. Encontrarás tu propósito."

No. No, no, no. Chandra dejó de escuchar. Era Nissa.

Pelona, con cuatro brazos y llorando aceite por los ojos, pero era Nissa. Chandra trató de gritar, de preguntar, de pedir disculpas. Solo pudo decir "Nissa."

"Tu plan ya fracasó. Tus amigos van a morir. Yo le pedí a la Madre de las Máquinas permiso para venir a salvarte. Ven conmigo y nunca estarás sola," dijo la cosa Nissa, casi suplicando. "Te extraño."

"Yo también te extraño," respondió Chandra, conteniendo sus lágrimas. "Pero no puedo. Lo siento."

Chandra se encendió como un sol y todo alrededor explotó. Chandra, Nissa y los centuriones salieron volando. Wrenn logró sujetarse del árbol.

Va a tener que arreglárselas sola.



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