viernes, 24 de marzo de 2023

Phyrexia: All Will Be One

Asalto a Nueva Phyrexia

Episodio 1: Descenso descontrolado


"Everybody has a plan until they get punched in the face." - Mike Tyson


Los planeswalkers con la misión de detonar el sylex para destruir Nueva Phyrexia se reunieron en la torre de Urza, algunos viejos amigos y aliados reticentes: Kaito y La Errante, Nissa y Nahiri, Jace y Vraska, Tyvar, Lukka, Kaya. Elspeth Tirel sería su guía hacia los nueve infiernos. Planeswalkearon hacia su misión...

Kaito no esperaba encontrar en Nueva Phyrexia una playita tan alegre y a gusto, gaviotas y un mar apacible, como para relajarse un rato y... ¡Hey, despierta! 

¿Huh?

De una cachetada La Errante despertó a Kaito de la ilusión. Las gaviotas eran gritos, el sonido del mar era el choque de espadas y monstruos y la arena, bueno, esa sí era arena, pero la clase de arena que trata de matarte. Al menos Nahiri podía controlar esa arena y la usaba para terminar de matar a un monstruo del comité de bienvenida.

"Estaban preparados. Había una firewall contra planeswalkers. No sé dónde están los demás" dijo Nahiri. "Desestabilizó a La Errante" dijo, mientras ella parpadeaba dentro y fuera de la existencia como si necesitara resetear el módem. "Siganme y busquemos a los demás."

"¿Nahiri, estás herida?"

Ahh, es sólo un pequeño corte, no es nada grave.  (Riiiiiiight...)


Al primero que hallaron fue a Tyvar, en su forma de estatua. Para sorpresa de Nahiri, estaba atado a una roca que con toda certeza era un hedrón de Zendikar.

Caminaron aún más hacia el horizonte, entre la desolación de Nueva Phyrexia, hasta dar con un pequeño campamento de sobrevivientes mirrodianos.

"Ustedes deben ser quienes Koth dijo que vendrían. Yo soy Melira, una aliada y una sanadora. ¿Alguno está herido?" Kaito volteó a ver a Nahiri, quien no dijo una palabra.

"Esta es la Fachada Monumental. Los phyrexianos construyeron un domo sobre el plano para que no pudieramos ver los soles. Lo que antes era la superficie le llaman Mirrex..."

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"Muy bien, vámonos de aquí. Es un camino largo y horrendo descender hasta la capa del Horno, donde están los otros sobrevivientes."

Mientras bajaban, Nahiri se separó del grupo y a solas descubrió la venda de su cuello. No sintió ninguna herida, sólo algo raro, como si sus huesos se hubieran reacomodando. En vez de sangre, sus dedos estaban mojados de aceite brillante.

"Carajo" pensó. "Estoy mamadísima como para dejar que me maten antes de convertirme en monstruo y no creo que esa tal Melira me pueda curar. Debo apresurarme a tener un sacrificio heroico."


Nahiri, maga de piedra, cabeza de piedra.

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Episodio 2: Cimientos inestables.

Estática, gritos y la sensación de caer eternamente. Elspeth despertó sola en Nueva Phyrexia. Por supuesto que habían caído en una trampa. ¿Era ella la única sobreviviente? Pronto se vió rodeada por seis phyrexianos entusiasmados por separarla de su cabeza. Logró vencer a tres antes de que Kaya apareciera para ayudarla. La acompañaba el robot tanuki de Kaito.

"Sigamos, con algo de suerte hallaremos a los demás en la capa del horno."

La capa del horno estaba formada por ríos de lava y grandes islotes de roca piroclástica. Era un sitio caliente y hostil a la vida, similar al metro Hidalgo a las 3. Y como en el metro Hidalgo, la vida halla la forma de sobrevivir. Elspeth y Kaya encontraron el campamento de los Mirrodianos. Al acercarse escucharon un grito

"¡Elspeth!"

"¿Koth? ¡Koth, pensé que estabas muerto!"

Los dos planeswalkers se abrazaron y sonrieron, felices por el primero de varios reencuentros. Kaya, Kaito, Tyvar y Nahiri ya estaban ahí. Jace también había logrado encontrar el campamento de la resistencia.

"No sé dónde están los demás. Estaban preparados para nuestro asalto. Pero aún podemos ganar, tenemos el sylex. Tenemos que llegar hasta el Árbol de los Mundos..."

"Querrás decir su parodia corrupta del Árbol de los Mundos", interrumpió Tyvar.

"¿Qué?" preguntó Jace.

"No le digas así a esa burla."

"Elesh lo llama su Romperreinos", agregó Melira.

"Bueno, Romperreinos. Tenemos que detonar el sylex en sus raíces antes de que lo echen a andar. Si el Árbol de Mundos se conecta con..."

"El mal llamado Árbol de Mundos" volvió a interrumpir Tyvar.

"¿Me pueden dejar hablar un momento, nerds?"


"Gracias."


"Debemos destruir el... árbol... antes de que se conecte a las Eternidades Ciegas o el daño al multiverso podría ser catastrófico."

"Un momento, cerebrito. ¿Entonces qué va a pasar con mi plano?" preguntó Melira.

"Pues vamos a poner una bomba gigante en el centro del planeta. Tal vez necesites un nuevo hogar."

...

Los planeswalkers se separaron para armarse y prepararse para la siguiente etapa del plan: el descenso hasta el Núcleo de Semilla, la capa central de Nueva Phyrexia.

A solas, Melira se encontró con Nahiri.

"Luces como la gente que se aferra a la esperanza de estar equivocada."

"¿Tú puedes curarme?" preguntó la maga kor.

"Sí, pero estarías fuera de combate varios días."

No, pensó Nahiri. No tenemos tanto tiempo. Soy la maga más poderosa que tenemos. Después de todo lo que he hecho por el multiverso, no debería terminar así.

"No. Pero voy a enseñarle a estos cretinos lo que puede hacer una hija de Zendikar."


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Episodio 3: Pérdidas inconcebibles


Los mirrodianos guiaron a los planeswalkers por una serie de túneles hasta el Dross. Así evitaron atravesar el Laberinto del Cazador y la Bahía Quirúrgica.

"Los dos son lugares horribles" dijo un mirrodiano "pero aquí las nieblas necrógenas al menos te matan antes de convertirte en phyrexiano. Nosotros los dejamos aquí y nos vamos antes de que la niebla nos mate."

Elspeth le repartió a los planeswalkers unos frascos de Halo, para protegerlos de los efectos de la niebla. Al terminar de beber el suyo, Jace comenzó a convulsionarse.


Lulu, esa madre no era velocito.


"¿Qué te ocurre Jace?" dijo Tyvar mientras levantaba a Jace.

"¡Puedo escucharla, ella está aquí y está sufriendo!"

"¿Quién?"

"¡Mi waifu! ¡Tengo que salvarla!" exclamó Jace y salió corriendo.

"Todo será inútil si este nerd pierde el sylex" dijo Nahiri, exhausta de lidiar con gente.


Los planeswalkers siguieron a Jace hasta el coliseo de Sheoldred, donde obligaba a sus súbditos a pagar una vida y robar una carta. Ahí en la arena, luchando y rodeada de enemigos, estaba Vraska. Con la mano derecha mantenía monstruos a raya y con la izquierda sostenía una gran herida en su abdomen.

"Déjame, ya es muy tarde para mí" exclamó la gorgona al ver a Jace.

"No", dijo el otro maldito necio "puedo salvarte."

"Déjame matarla antes de que se convierta" dijo Nahiri preparando su espada.


Wey... bájale dos rayitas.


Al ver que la infección era muy avanzada, Jace solo pudo tener una pequeña misericordia. Con su telepatía, puso en la mente de Vraska una imagen de una cita en Ravnica, en un futuro en que estuvieran juntos y felices.

"Eso fue hermoso Jace, pero olvidaste la rosquilla."

"¿Cuál rosquilla?"

"¡La que te pica la costilla! ¡Por la gloria de Phyrexia!" exclamó Vraska al inyectar la infección phyrexiana a Jace.


"Sabía que era una idea estúpida", dijo Kaito.


El equipo de asalto estaba atrapado en el coliseo, rodeados de monstruos phyrexianos por todos lados.

"No podemos ganar así. Pero ganaremos si terminan la misión" gritó Nahiri y llenó su barra de Limit Break. Dejó de contener la infección y concentró todo su temible poder. 

"¡¡Verán cómo se sacrifica un planeswalker blanco!!" Cortó el coliseo por la mitad y perforó el suelo del Dross.


Cuando los planeswalkers salieron de entre los escombros, ni Vraska ni Nahiri estaban con ellos. Descubrieron que los había hecho caer hasta la capa de la Basílica Pálida, la guarida de Elesh Norn.

En el horizonte se veía la forma pálida de Atraxa comandando a sus ejercitos contra otros enemigos.

¡Demos gracias por los plot devices!

¡Sheoldred había reinciado su guerra contra Elesh Norn!


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Episodio 4: Contra lo imposible


Elspeth y los demás se apresuraron para correr a través del dominio de Elesh Norn, aprovechando el sacrificio de Nahiri y la batalla entre phyrexianos a lo lejos.

"Ojalá Nahiri halla muerto," dijo Kaito.

"¿Qué dices? Deberíamos honrar su sacrificio", contestó Elspeth.

"No, digo que si fuera nuestra enemiga no podríamos vencerla. Estaba mamadísima HDSPM." 

Siguieron corriendo a través de los grandes puentes del dominio de Elesh Norn, a la sombra de enormes restos de criaturas osificadas. Entraron a la Basílica Pálida sin encontrar resistencia y llegaron al trono. ¿Acaso era una trampa? Seguramente las fuerzas de Sheoldred no eran suficientes para requerir la atención completa de Elesh Norn.

Detrás del trono estaba la entrada al Jardín de Micosintético y, finalmente, el Núcleo de Semilla.

"Démonos prisa," suspiró Jace. "Ya me están saliendo cables."

Descendieron y por fin estaban ante la mayor blasfemia de Nueva Phyrexia: Rompemundos. La corteza del árbol era del mismo material que parecía porcelana y en sus fisuras se veía el tejido rojo sangre. Le escurría aceite en lugar de savia y de sus ramas colgaban unas membranas blancas gigantescas, que se fundían y desaparecían en la nada. El Árbol se extendía fuera de la realidad y hacia las Eternidades Ciegas.

Mientras corrían hacia la base del árbol vieron explosiones en las ramas, distorsiones arcoíris en la realidad.

"¡Es demasiado tarde!" exclamó Kaya. "¡Phyrexia tiene acceso al Multiverso!"

Al descender al Núcleo de Nueva Phyrexia encontraron el camino al corazón del árbol. Entraron al túnel y en una galería, encontraron los restos de Karn, desmembrado diseccionado y empotrado en un altar.

"Todo está perdido", crujió la voz del gólem. "Destruyeron el sylex. Quizá si se dan prisa puedan salvar algunos mundos de la invasión."

Koth se quedó a tratar de ayudar a Karn, mientras los demás siguieron su camino. 

Frente a ellos estaba el altar de Elesh Norn, en el centro de Romperreinos. Podían percibir la distorsión de la realidad y vislumbrar otros planos. "Deben ser millones," dijo Kaito, horrorizado. 

Escucharon pasos detrás de ellos. Tibalt y Ajani estaban ahí, convertidos en monstruosidades phyrexianas.

"QɄɆⱤłĐ₳ ɆⱠ₴₱Ɇ₮Ⱨ, QɄé ฿ɄɆ₦Ø VɆⱤ₮Ɇ."

"Ajani," respondió Elspeth. Por poco vomitaba de la ira. "Vine a detenerte."

"₱ØⱤ ₣ł₦ ₱ØĐɆ₥Ø₴ Ɇ₴₮₳Ɽ JɄ₦₮Ø₴. ₮ØĐØ₴ ₮Ɇ₦ĐⱤá₦ Ʉ₦ ⱧØ₲₳Ɽ. ⱠɆ₴ ₮Ɽ₳ł₲Ø ₱₳Ⱬ."

"Nos trae paz. ¡A darle!"

Como caballeros del zodiaco, Tyvar y Elspeth se quedaron para luchar contra los planeswalkers phyrexianos, mientras que Jace y los demás corrieron para terminar la misión.

つづく...


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Episodio 5: Desenlaces inevitables


Kaya, Kaito y Jace se alejaron de la batalla. Solo ellos quedaban. Kaya se hubiera burlado de cómo Kaito abrazaba su dron tanuki, pero en realidad ella también deseaba haber traído un osito de peluche.

El Núcleo era un lugar horrendo y extraño. Kaya pensó que no era posible que existiera un creador, un arquitecto celestial, un guionista cósmico que hubiera escrito tanto sufrimiento para los mirrodianos.

"Todo este maldito lugar está mal," dijo Kaito. "El gran árbol Boseiju está rodeado de espíritus. Aquí no percibo nada de eso." 

"No, no hay espíritus ni fantasmas ni nada. Phyrexia no suelta a sus víctimas ni en la otra vida" respondió Kaya.

Llegaron al centro del plano, dentro de una réplica de la Basílica de Norn. A su alrededor veían membranas iridiscentes fundidas con la nada. Agujeros en el espacio, todos preñados de Phyrexia.

"Pronto todo terminará," dijo Jace. Colocó el sylex en su regazo mientras luchaba con los tentáculos que ya salian de su brazo herido.

"¿Es seguro que estemos tan cerca?" preguntó Kaito. 

"Si tenemos suerte, la onda de choque solo va a destruir Mirrodin." Mirrodin, la resistencia, los valientes compañeros. Si morían aquí, no quedaría ni el fantasma de Kaya.

"¿Espera, qué pasará ahora que están conectados todos los planos? ¿La explosión los dañará?" 

"Si los alcanzó Phyrexia, de todos modos ya se los llevó su ■■■■ ■■■■■" dijo Jace. Obvio no dijo exactamente eso, pero eso quiso decir.

"No espera, yo vine a salvar Kamigawa, no a destruirla" respondió Kaito.

"Cada segundo que quieren jugar al héroe es otro plano perdido. No me culpen a mí, culpen a Phyrexia" exclamó Jace, harto de los planeswalkers blancos. "¡Voy a volar todo el multiverso por mi waifu!"

"¡No, no puedo dejar que pongas en riesgo Kamigawa!"

Kaya y Kaito sacaron sus cuchillos.


Arrásalo todo

Precipita el fin

Derriba los imperios para empezar de cero

- Inscripción en el sylex


Mientras tanto, en la casa de Leo.

Tyvar y Tibalt tradeaban terribles trancazos tratando de tronarle la testa de un tiro al otro tarado, tirarlo y torcer su temple.

"Tienes la cabeza tan hueca que mi magia es inútil," dijo Tibalt "pero mírala a ella, es el síndrome del impostor con patas. Es la presa perfecta para mis hechizos. Muajajajajaja"

Ú₦Ɇ₮Ɇ ₳ ₦Ø₴Ø₮ⱤØ₴. ₦Ø ₴Ø₥Ø₴ Ɇ₦Ɇ₥ł₲Ø₴.

"Te has vuelto el enemigo de todo el multiverso Ajani" le gritó Elspeth. Pero comenzó a dudar. Quizá si no hubieran fallado la primera vez. Si hubiera sido mejor estudiante. Si hubiera sido más atenta. Si no hubiera muerto. Hubiera podido salvar a Ajani. Si hubiera sido mejor persona hubiera salvado Mirrodin. Torturarse pensando en sus propios errores era el pan de cada día para Elspeth Tirel, pero con el hechizo de Tibalt fue demasiado. Ajani la desarmó de un zarpazo. No tenía energía ni para pedir piedad.

Ajani estaba perdido. Mirrodin estaba perdido. Ella estaba perdida. 

(Yo no puedo con tanta desgracia, necesito un break.)

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"¡Jace, no! No puedo dejar que destruyas Kamigawa. ¡Los fans esperaron quince años un retorno! ¡Volvieron loco a Maro con sus cartas!" gritó Kaito.

"No puedes destruir el multiverso, maldito loco de la lógica. ¡Ya perdiste! ¡Todos perdimos!" gritó Kaya.

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Casi por instinto Elspeth detuvo el golpe homicida de Ajani.

"Oooh, la princesita aún puede pelear" dijo Tibalt en su mejor imitación de Mark Hamill como the Joker. Tyvar lo estaba estrangulando. Al contacto con sus manos, el cuerpo de Tibalt se estaba convirtiendo en metal del Glimmervoid. "Mi magia puede suprimir todo lo que toca y acabar con tu duda."

En ese momento Elspeth sintió en su cuerpo más fe y esperanza que una princesa de Disney y recuperó todas sus fuerzas.

[Suena música épica]

"La duda no es nada. Ni yo ni nadie más se unirá a tu Unidad" exclamó. Tomo su arma y le rebanó la nuca a Ajani de un sablazo, que cayó inerte al suelo.

"Alcanza a los demás" dijo Tyvar. "Yo me encargo de este cretino." Y le sacó el corazón alv y lo aventó del puente.

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Kaya se lanzó de nuevo hacia Jace para arrebatarle el sylex. Sus manos agarraron puro aire, era otra ilusión.

"Lo lamento, en verdad."

Jace vertió todo su dolor y su furia en el sylex. Su amor por Vraska y su remordimiento por el multiverso. Cuántas pérdidas y cuánto por perder aún.

Arrasa la tierra, precipita el fin.

El sylex comenzó a encenderse y a brillar. Ni Kaito ni Kaya vieron a Elspeth caer del techo y correr hacia Jace. Ella en ese momento comprendió lo que Jace estaba por hacerle al multiverso.

En ese momento supo lo que tenía que hacer. No podía dejar que el multiverso entero hiciera un sacrificio heroico si ella podía hacerlo primero.

Apuñaló a Jace con su espada (¿y díganme quién no ha querido acuchillarlo?) y soltó el arma para tomar el sylex con ambas manos. Se desvaneció con el sylex y se fue a algún lugar más allá. Más allá de las Eternidades Invisibles.


Kaya y Kaito se quedaron solos. Ahí los encontró Tyvar. Lo que sea que quiso decirles fue callado por los estruendos de Romperreinos. El árbol finalmente estaba transmitiendo a Phyrexia al multiverso.

Escucharon pasos acercarse. Kaito tomó la espada del cadáver de Jace, que se levantó del suelo para recibir a su anfitriona.

"Bienvenidos a Phyrexia, viajeros. No teman, todos sus amigos están aquí." 

Era Elesh Norn, acompañada de las formas corruptas de sus aliados: Nahiri, Nissa y Tamiyo. Jace se unió a sus filas.

"Nissa y Nahiri nunca fueron amigas. Ahora son hermanas, unidas con un propósito Único. Ellas son Uno. Ustedes pueden ser Uno" dijo la voz sintética de Elesh Norn.

"No."

"Vete al diablo."

"Cómete mis calzones"

 Respondieron los planeswalkers.


"De acuerdo, seamos enemigos entonces." Elesh Norn levantó la mano, chasqueó sus dedos perfectos y la invasión comenzó.


[FIN.]

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